
Categoría: Saber feminista
Seminario-taller: El papel de la mujer como agente dinamizador del desarrollo económico(Fase II del Programa para fomentar la educación, el diálogo y la cooperación entre mujeres árabes y españolas)
LUGAR:
Instituto Egipcio - Oficina Cultural de la Embajada de Egipto
Fco. de Asís Méndez Casariego, 1 (a la alt. del Pº de la Habana 40)
FECHA:
7 de noviembre de 2006 - 16:00 h.
PROGRAMA:
16:00-16:30 INAUGURACIÓN
Bienvenida: Abdel Fattah Awad, Director del Instituto Egipcio en España.
Presentación de la Jornada: Giovanna G. de Calderón, Presidenta de MDE.
María Saínz, Vicepresidenta de FEDEPE
16.30-16.45. Ponencia de apertura:
Excmo. Sr. Abdulrahman KAMARANI Embajador-Encargado de Negocios de la República de Yemen.
16.50-17.50: Mesa redonda 1:
La cara oculta del desarrollo económico: género y globalización, desarrollo económico y estructuras productivas.
Estrella Rodríguez, Directora General de Integración de los Inmigrantes del Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales
Mª Dolores Morillas Gómez, Comisión Española de la UNESCO.
Malak Mustafa Sahioni, periodista y traductora de la Embajada de Qatar.
Isabel Roser, Responsable del Programa de Responsabilidad Social de Fundación Carolina
Moderadora: Saida Chermiti, filóloga árabe y Presidenta de las Madres Tunecinas
17.55-18.55: Mesa redonda 2:
El desequilibrio en el desarrollo económico: el espíritu emprendedor de las mujeres, las relaciones de poder y el acceso a recursos
Gabriel Fernández Rojas, Director de Inmigración de la Agencia Regional para la Inmigración y la Cooperación de la Consejería de Inmigración de la C.A.M.
Bouthaina El Hadrid, abogada y empresaria árabe
Julia García Vaso, Presidenta de la Asociación de Trabajadoras Autónomas y Emprendedoras de Madrid (ATAEM)
Juan Felipe Hunt, Director de la Organización Internacional del Trabajo en España
Moderadora: Nadia Amrani, vicepresidenta de la asociación ATLAS
19.00-19.50: Taller de búsqueda de perspectivas alternativas
Grupo de Trabajo 1: Moderadoras
Isabel Menéndez, Consultora de género, Asociación de Mujeres Profesionales de los Medios de Comunicación (AMECO)
Eva Otero, Fundación ISCOD-UGT, Grupo de Género de la CONGDE (Coordinadora de ONGs para el desarrollo de España)
Grupo de Trabajo 2: Moderadoras
Milagros López Salvador, Consejera Técnica de la Dirección General de Educación, F.P. e Innovación educativa del Ministerio de Educación y Ciencia.
Carmen Cesteros, Empresaria y miembro de FEDEPE
19:50-20:30 Sesión plenaria
Relatoras de taller
Conclusiones y recomendaciones:
Astrid Ruiz Thierry, Secretaria General de MDE.
20.30 Degustación de productos árabes
Este seminario se centra en la, hasta ahora, otra cara de la economía, la cara femenina oculta, para ir más allá de los números, e incluso de la incorporación de género, para encontrar la manera de que los análisis operen desde una visión más realista, más global, más inclusiva y, por qué no, más humana.
El objetivo del seminario es facilitar un intercambio de experiencias entre personas que quieran impulsar el potencial que supone para las naciones del mundo y la cooperación entre ellas, la incorporación de la perspectiva de género en los estilos de hacer economía y política. Esto supone descubrir y practicar un nuevo estilo de liderazgo inclusivo que permite que mujeres y hombres dirijamos nuestros proyectos vitales teniendo en cuenta la importancia de la proactividad social, el intercambio de conocimiento y experiencias y la cooperación en la búsqueda de soluciones de equipo, basado en el sentido común y otros valores más allá de los económicos, sin los cuales ninguna sociedad funciona.
En las cuatro horas que dura el seminario, exploraremos intensivamente el enorme potencial que una planificación y práctica de la economía inclusiva, es decir que integre la perspectiva de género, tiene para poder identificar los obstáculos que nuestra idea de diálogo y cooperación plantea para una auténtica alianza de civilizaciones. Ello nos permitirá definir las áreas concretas de desarrollo necesarias para fomentarla desde nuestros respectivos países y sectores de actividad.
Nuestro Seminario sobre el papel de la mujer como agente dinamizador del desarrollo económico se integra dentro del Programa para fomentar la educación, el diálogo y la cooperación entre mujeres españolas y árabes, una iniciativa que promueve y organiza MDE, con la colaboración de FEDEPE y CELEM; todas ellas son organizaciones sin ánimo de lucro afincadas en Madrid y dedicadas a mejorar la situación de las mujeres en todos los ámbitos de la sociedad. Este Programa responde al principio que guía el proyecto liderado para construir un Mapa de Ruta para una Alianza de Civilizaciones y sintoniza con el Proceso de Barcelona y sus esfuerzos por establecer un área común euromediterránea de paz, estabilidad y prosperidad.
El seminario responde a tres objetivos específicos del Programa:
Facilitar el diálogo y el entendimiento entre culturas
Analizar el papel de la mujer árabe en la sociedad civil y promover su participación activa en el mundo empresarial
Intercambiar maneras de hacer y entender el desarrollo.
A través del debate y la exploración de alternativas de futuro, Mujeres para el Diálogo y la Educación pretende explorar el enorme potencial de la economía como ciencia social y cómo se puede reorientar desde un enfoque contextual, en el que su finalidad se defina como el bienestar sostenible de las personas en todos sus roles económicos y sociales; es decir, no sólo como consumidores y capital humano, sino también como ciudadanos, miembros de familia, docentes y dadores y receptores de cuidados y asistencia.
Entrevista con Noe en el blog de todas
A cuenta del taller de Placereado programado en el local de Plazandreok para este pasado viernes, el blog de todas ha entrevistado a nuestra compañera, la terka Noe! ;)
Podéis leer la entrevista haciendo clic aquí.
Feminismo e ilustración
En general puede afirmarse que ha sido en los períodos de ilustración y en los momentos de transición hacia formas sociales más justas y liberadoras cuando ha surgido con más fuerza la polémica feminista.
ANA DE MIGUEL Feminismos

Si no entendí demasiado mal, el editorial de la revista Revolución Neolítica núm. 4 se preguntaba sobre la actualidad de los valores de la revolución francesa (libertad, igualdad y fraternidad), y sobre la posibilidad de que revoluciones o cambios paulatinos logren desarrollar esos valores en el futuro. Los movimientos de protesta estudiantiles y obreros (no se menciona el movimiento feminista) de los 60 y principios de los 70 del siglo XX, serían, en este sentido, una oportunidad perdida. La esperanza de cambio se situaría entonces en futuras generaciones sin mácula alguna, que volverían a la carga para intentar una nueva revolución, y también en revoluciones provenientes del seno de los países oprimidos.
No voy a detenerme a describir el potencial revolucionario, libre de mácula, que el movimiento feminista tiene, aquí y ahora, para cambiar las cosas, para convertir en placer el dejar de evadirnos de la realidad que nos oprime. Sí que quisiera en cambio dar unos apuntes sobre otra gran -más bien enorme- oportunidad perdida, una etapa de la historia y de la filosofía que no desconocemos por casualidad, pero que tampoco por desconocida y olvidada deja de ser importante, al menos para nosotras.
La hija no deseada de la Ilustración
El movimiento feminista moderno tiene su origen en la Ilustración. Amelia Valcárcel dice que el feminismo es el hijo no deseado de la Ilustración, en el sentido de que fue una especie de accidente, una parte de las ideas ilustradas cuya paternidad no se quería reconocer. También lo han llamado el punto ciego de las luces, el lugar que quedó opaco.
A pesar de que no se hable de ellas en los libros de historia, las mujeres participaron activamente en todas las etapas y procesos siempre que les dejaron, y cuando, no, también- del período revolucionario francés de finales del XVIII. La Declaración de los derechos del hombre y del ciudadano, aprobada por la Asamblea Nacional el 26 de agosto de 1789, era lo suficientemente ambigua para alimentar la polémica sobre si las mujeres eran también sujetos de los nuevos derechos. Ellas estaban inmersas en una sociedad que se presentaba a sí misma en proceso constituyente, y, lógicamente, querían participar en la construcción de esa nueva sociedad. Debía de ser difícil vivir en un ambiente de discursos emancipatorios acerca de la igualdad y la libertad, y no reclamar para sí esos derechos. Por eso, y puesto que nadie lo hizo por ellas, las mujeres lucharon en distintos frentes, demostrando, además, que había un interés común a todas ellas por mejorar su situación, ya fueran campesinas, nobles o burguesas. Eran conscientes de que, independientemente del estrato social al que pertenecieran, su situación era peor por el hecho de ser mujeres. Así, ensayaron el potencial del nuevo lenguaje revolucionario llevándolo a su terreno, y declararon, en un lúcido ejercicio de conciencia de clase, que ellas eran el Tercer estado dentro del tercer estado.
Las mujeres lucharon pues, en distintos frentes. Famosa es, por ejemplo, la marcha de las mujeres sobre Versalles en protesta por el encarecimiento del pan el 5 de octubre de 1789. Reclamaron desde talleres de costura hasta derechos civiles y políticos. Autoras como Celia Amorós distinguen aquí entre los memoriales de agravios, que se refieren a las quejas, a las necesidades urgentes que plantearon, y las vindicaciones propiamente dichas, que suponen el contenido político más fuerte y que servirán de nervio vertebrador del movimiento feminista posterior.
Los Cahiers de Doléances, La Asamblea Nacional y el salón como espacios de vindicación
Un espacio donde comenzaron a escucharse todas estas voces fueron los Cahiers de doléances o Cuadernos de quejas, que los diversos estamentos presentaron a los Estados Generales convocados por Luis XVI. En ellos, mujeres humildes pedían ser instruidas, poseer empleos, no para usurpar la autoridad a los hombres, sino para ser más estimadas; para que tengamos medios de vivir al amparo del infortunio (). Os suplicamos, Señor, que establezcáis escuelas gratuitas en las que podamos aprender los principios de nuestra lengua, la religión y la moral (). Pedimos salir de la ignorancia, dar a nuestros hijos una educación acabada y razonable para formar siervos dignos de serviros. [1]
Desde que comenzaron a redactarse los cuadernos de quejas en la primavera de 1789, las mujeres tuvieron problemas para ser aceptadas en las asambleas electorales. La decepción que eso les supuso, unida a la esperanza de hacer oír su voz, es perceptible en sus testimonios.
Pero si en los Cahiers de doléances encontramos reivindicaciones dispersas, aunque elocuentes y conmovedoras, otras autoras como Mademoiselle Jodin y Olympe de Gouges se encargaron de dar un corpus teórico a las reivindicaciones femeninas, y de hacerlas llegar a las instancias pertinentes.
Mademoiselle Jodin dirigió en 1790 a la Asamblea Nacional un Proyecto legislativo para las mujeres, denunciando -en unos términos que hoy en día no se nos hacen nada extraños- la excepción del 50% que tramaban los defensores de la libertad:
Cuando los franceses señalan su celo para regenerar el estado y fundar su felicidad y su gloria sobre las bases eternas de las virtudes y de las leyes, pensé que mi sexo, que compone la interesante mitad de este bello Imperio, podía también reclamar el honor e incluso el derecho de concurrir a la prosperidad pública; y que al romper el silencio al que la política parece habernos condenado, podíamos decir últimamente: nosotras también somos ciudadanas. De acuerdo con este título, ¿no tenemos nuestras leyes, así como nuestros deberes?, ¿debemos permanecer puramente pasivas en un momento en el que la transformación de todos los pensamientos en fecundos para el bien público debe tocar el punto delicado, el feliz lado que nos une a él? [2]
Otro curioso espacio en el que estaban las mujeres y que es característico de la Ilustración es el salón [3]. Los salones, como espacios semipúblicos de discusión, surgieron en París en el siglo XVII y a lo largo del XVIII se extendieron también a Londres y Berlín. Se dice que eran espacios intermedios entre la esfera pública y la privada, porque a pesar de ocurrir en casas particulares tenían fuertes connotaciones públicas, ya que en ellos se gestaba buena parte de la cultura y la política del momento [4]. Las mujeres tenían un papel fundamental como anfitrionas, moderadoras y oradoras. Las salonnières (Ninon de Lenclos, Marie du Defand, Germaine Staël) invitaban a sus salones a los filósofos de la época: Voltaire, Hegel, Diderot o DAlembert. Las salonnières transgredían la actuación social que se esperaba de ellas, y manifestaban libremente tanto su sexualidad como sus conocimientos científicos y filosóficos. Dice Olivia Blanco que los salones constituían un fenómeno urbano, laico e igualitario, y que en ellos se difundió la idea de una aristocracia del espíritu basada en la idea de mérito que no necesariamente coincidía con la aristocracia de sangre. Sin embargo, esa libertad no consiguió traspasar el ámbito del salón, y según cuenta Cristina Sánchez, los ideales de domesticidad terminaron imponiéndose.
Olympe de Gouges o el feminismo decapitado
Una de las grandes heroínas de esta romántica y triste Ilustración olvidada es Olympe de Gouges. De nacimiento Marie Gouze, vino al mundo en Montauban en 1748, hija de una familia de carniceros. Se casó a los 16 años. En 1790 se trasladó a París, donde escribió numerosas obras de teatro. Fue monárquica moderada hasta la huida a Varennes, para convertirse luego en republicana. Su Declaración de los derechos de la mujer y la ciudadana de 1791 es una preciosa radicalización de la Declaración de derechos del hombre, que proclama la auténtica universalización de los derechos naturales.
Sin embargo, Olympe de Gouges no creía que mujeres y hombres fueran iguales. Al contrario de la mayoría de las teóricas de la igualdad, pensaba que había 2 naturalezas distintas para hombres y para mujeres, y que la de las mujeres era superior: De París a Perú, del Japón hasta Roma. El animal más tonto, según mi opinión, es el hombre. [5] Esa convicción de las dos naturalezas es palpable en el texto que precede a su declaración. De Gouges se dirige a la reina Antonieta para pedirle que emplee toda su autoridad en el regreso de los príncipes. En ese toda su autoridad de Gouges se refiere a la autoridad de madre y esposa. Un poco más abajo, justo antes de la declaración, encontramos un revolucionario y desafiante poema, en el que nuestra heroína cyborg [6] interroga al Hombre con mayúsculas:
Hombre, ¿eres capaz de ser justo? Es una mujer quien te hace la pregunta; no le quitarás, al menos, este derecho. Dime ¿quién te ha dado el soberano poder de oprimir mi sexo? ¿Tu fuerza? ¿Tu talento? Observa al creador en su sabiduría; recorre la naturaleza en toda su grandeza; a la que pareces querer aproximarte, y dame, si te atreves, el ejemplo de este poder tiránico. Remóntate hasta los animales, consulta los elementos, estudia los vegetales, echa finalmente una ojeada a todas las modificaciones de la materia organizada; y ríndete a la evidencia cuando te ofrezco los medios; busca, hurga y distingue, si puedes, los sexos en la administración de la naturaleza. Por todas partes los encontrarás confundidos, por todas partes cooperan como un conjunto armonioso en esta obra maestra inmortal.
Sólo el hombre ha tramado un principio de esta excepción. Extravagante, ciego, hinchado de ciencias y degenerado, en este siglo de luces y de sagacidad, en la más crasa de las ignorancias, quiere mandar como un déspota sobre un sexo que ha recibido todas las facultades intelectuales; pretende disfrutar de la revolución y reclamar sus derechos a la igualdad, por no decir nada más.
A continuación, y valiéndose del esquema de la declaración de derechos del hombre, la autora reclama para las mujeres los mismos derechos, y algunos más específicos. Por ejemplo, en el artículo XI, que se refiere a la libertad de expresión, dice que las ciudadanas tendrán la libertad específica de desvelar y reclamar la paternidad de sus hij@s, asunto importante para las mujeres de la época.
Pero para desgracia de todas, lo único que se cumplió de la declaración de Olympe fue una frase del artículo X: La mujer tiene derecho a subir al cadalso. Olympe fue condenada a la guillotina por un panfleto titulado Las Tres Urnas, en el que pedía un plebiscito nacional para elegir entre gobierno republicano unitario, federación o monarquía. Desde la cárcel siguió escribiendo panfletos en los que criticaba duramente la dictadura de Robespierre. El 3 de noviembre de 1793 fue decapitada. María Antonieta y Madame Roland corrieron la misma suerte. A pesar de que poco tenían que ver unas con otras excepto el hecho de ser mujeres, la prensa las consideró iguales (¿o idénticas?): María Antonieta fue mala madre y esposa disoluta. Olympe de Gouges había nacido con una imaginación exaltada; en su delirio,había querido ser hombre de estado olvidando las virtudes que corresponden a su sexo. Madame Roland era un monstruo por querer elevarse por encima de su naturaleza y ser sabia [7]

Aquí acaba el sueño de las primeras feministas ilustradas. El 20 de octubre de 1793 se prohibieron los clubs y sociedades populares femeninas, y en 1795, un decreto prohibió la participación política de las mujeres.
El paradigma de la misoginia ilustrada: Jean Jaques Rousseau
La reacción misógina que acompañó todos estos hechos fue impresionante. El hijo no deseado había vislumbrado la luz, y había que hacer algo con él. El feminismo fue la primera crítica a la ilustración desde la misma ilustración. Los padres patriarcales necesitaban contestar a las feministas (aunque, obviamente aún no se llamasen así), que habían hecho suyas las potencialidades emancipadoras de las ideas ilustradas. Atentos a la salvaguarda de un sistema de poder masculino, se agarraron a la naturalización de las diferencias entre los sexos para justificar la desigualdad. No éramos animales, pero tampoco humanas.
En la Enciclopedia, que se editó entre 1751 y 1772, encontramos una definición de mujer desde la moral:
La naturaleza ha puesto de un lado la fuerza y la majestad, el coraje y la razón, y del otro, las gracias y la belleza, la fineza y el sentimiento. () Los hombres han aumentado su poder natural por las leyes que han dictado; las mujeres han aumentado el precio de su posesión por la dificultad de obtenerla
Simone de Beauvoir diría que eso es simple mala fe de los hombres hacia las mujeres: les amputan su libertad () y luego se quejan de que vuelvan contra ellos las armas del débil [8]
Pero tenían que pasar casi 200 años para que se escribiera eso, aún quedaba mucha literatura misógina que añadir, por ejemplo la de Rousseau. Él, que en su Discurso sobre el origen y el fundamento de la desigualdad entre los hombres hacía una crítica radical de la desigualdad social, política y económica, fue uno de los más firmes defensores de la desigualdad entre los sexos, y uno de los inventores de la dicotomía público/privado. La tarea natural de las mujeres es ser madres y esposas, y su espacio natural el doméstico, el privado, mientras que el espacio público se reserva en exclusiva para los varones. En Emilio o la educación, Rousseau sienta las bases de la educación del nuevo ciudadano, y hace un brutal ataque a la posibilidad de que las mujeres puedan recibirla:
Preferiría cien veces una muchacha simple y educada toscamente que una muchacha sabia e instruida que viniera a establecer en mi casa un tribunal de literatura del que ella se constituyera en presidente. Una marisabidilla es el azote de su marido (). Todas esas mujeres con grandes talentos no influyen sino en los necios (). Toda esa charlatanería es indigna de un mujer honesta (). Su dignidad es ser ignorada; su gloria está en la estima de su marido; sus placeres están en la felicidad de su familia. () Toda joven literata quedará soltera de por vida cuando sobre la tierra no haya más que hombres sensatos. [9]
Hay muchos indicios que apuntan a que el libro V de Emilio o la educación, titulado La educación de Sofía, es una respuesta a la obra del filósofo racionalista Poullain de la Barre, escrita casi un siglo antes, De la educación de las damas para la formación del espíritu en las ciencias y en las costumbres [10], en la que se defiende una educación igualitaria para ambos sexos. Efectivamente, según sostienen autoras como Celia Amorós, en La educación de Sofía Rouseeau responde a de la Barre, pero oculta su referente polémico, porque el nombre de Poullain no aparece por ninguna parte:
Cuando la mujer se queja de la injusta desigualdad en que le ha puesto el hombre, comete un error; esta desigualdad no es una institución humana, o al menos no es obra del prejuicio, sino de la razón. [11]
Precisamente Poulain de la Barre cuestionó el prejuicio sobre la inferioridad de las mujeres desde un punto de vista racionalista, convencido de que se trataba del prejuicio más ancestral de todos. En su obra "De la igualdad entre los dos sexos" [12], defiende esta tesis desde el iusnaturalismo. El argumento de Poulain de la Barre se parece al que utilizaban los denostados sofistas griegos, que oponían nomos (leyes) a pshysis (naturaleza). Los sofistas se oponían al fundamento natural de las leyes, que consideraban convenciones sociales que servían para superar la ley del más fuerte. Para ell@s, como para Poullain, la condición genuinamente natural de los seres humanos es la igualdad (concepto de isonomía). La ilustración sofística, según dice Amelia Valcárcel en Sexo y Filosofía, produce el pensamiento de la igualdad entre los sexos () o la absurdidad de la esclavitud como uvas del mismo racimo que se reclaman unas a otras. Sin embargo, conocemos mejor la reacción adversa que producen (). También de la Barre pensaba que la desigualdad social entre mujeres y hombres no era consecuencia de una desigualdad natural, sino que era la propia desigualdad política y social la que producía teorías sobre la inferioridad femenina.
La mujer privatizada, condición de posibilidad del hombre público
Pero, como decimos, Rousseau y muchos más pasan como una apisonadora sobre todo esto, y a pesar de incurrir en flagrantes contradicciones, proclaman que la mujer es naturaleza por naturaleza. Las nuevas leyes se presentan como naturales, y por tanto indiscutibles. La sumisión de las mujeres es una de esas leyes naturales, y la política no puede contradecirla.
Así, las mujeres tendrán que conformarse con el dudoso honor de ser virtuosas esposas y madres de virtuosos ciudadanos. Como dice Cristina Molina Petit, la mujer es, una vez más, la condición de posibilidad para que el varón entre en lo público. Y en este punto merece la pena pararse a pensar un poco, porque esta última frase tiene, en opinión de la transcritora de este texto, un hondo calado.
Volvamos a la Declaración de los derechos del hombre y del ciudadano de 1789, o a la Declaración de Independencia de los Estados Unidos de 1776. Si las mujeres, efectivamente, no eran sujetos de derechos, en lugar de llamarse declaración de derechos del hombre debería haberse llamado declaración de derechos del varón, o, mejor, declaración de derechos del varón blanco burgués. Pero como dicen Celia Amorós y Ana de Miguel, la propia lógica universalizadora de las democracias, base de su legitimidad, no permite mencionar, hacer explícita la exclusión [13]. Ésta, debe hacerse sin decirse, o sin verse, pues de lo contrario se corre el riesgo de resaltar la contradicción de la proclama igualitaria. [14]
La exclusión de las mujeres del derecho de ciudadanía y por tanto de la esfera pública, se convierte en condición de posibilidad, una exclusión necesaria para la construcción del sistema económico y político posterior. No es un mero accidente, ni un inocente olvido. Los imperios políticos y económicos se construirán después sobre el trabajo silenciado, aparentemente natural de las mujeres, aquel que sólo ahora, a principios del siglo XXI, comienza tímidamente a considerarse trabajo: traer al mundo a criaturas, cuidarlas, cuidar a enferm@s y a ancian@s, el trabajo doméstico, la prostitución [15], etc.
Unas gotitas de misoginia romántica y algunos libros esperanzadores
Para terminar de explicar esta triste y olvidada historia, hablaremos del remate final que la misoginia romántica dará a la decapitada hija no deseada de la Ilustración, apuntalando las teorías de Rousseau. Los filósofos más representativos de esta misoginia son Schopenhauer y Kierkegaard, que atacarán la apropiación por parte de las mujeres de las potencialidades emancipadoras de la ilustración. Su estrategia fundamental es negar la individualidad a la mitad de la especie, algo que sigue relegándolas a la esfera de lo doméstico y despojándolas de los derechos civiles. Las mujeres, al pertenecer a ese estado intermedio de animalidad y humanidad descrito por los ilustrados, carecemos de individualidad, de ahí que Kierkegaard diga en las especies animales no hay individuos. Hegel habría preferido practicar la zoofilia antes que admitir la individualidad de las mujeres: En el hombre, lo esencial es lo esencial y, en consecuencia, todos los hombres serán siempre iguales unos a otros. En la mujer, en cambio, lo accidental es lo esencial (). La mujer es una criatura infinita y en consecuencia, un ser colectivo: la mujer encierra en sí todas las mujeres.
La reacción misógina romántica luchará contra la individuación femenina de dos maneras: idealizando a la Mujer y estereotipándola hasta el desmayo a través de la literatura [16], o describiéndola en los términos peyorativos que acabamos de ver en los libros de filosofía.
Frente a esta corriente principal, surgieron, a lo largo de todo el período que torpemente hemos tratado de iluminar, algunas voces, además de las que ya hemos visto, que se pronunciaron a favor de los derechos de las mujeres. Por ejemplo, la de Condorcet (1743-1794), que, aunque varón, no hizo gala de la hipocresía de sus iguales:
Los hechos han probado que los hombres tenían o creían tener intereses muy diferentes de los de las mujeres, puesto que en todos lados han hecho contra ellas leyes opresivas o al menos han establecido entre los dos sexos una gran desigualdad.
Otros ejemplos los encontramos en John Stuart Mill y su obra La sujeción de la mujer (1869), de gran influencia entre las sufragistas inglesas, y, sobre todo en Mary Wollstonecraft y su Vindicación de los derechos de la mujer (1792), obra clave para el feminismo moderno y que cualquier persona interesada en la cultura en general debería leer. Wollstonecraft madre, por cierto, de Mary Shelley -autora de "Frankenstein"- tomó como referente polémico a nuestro querido Rousseau, respondiéndole con una autoridad que nadie le reconoció. Y es que, una vez más, no es casual que la corriente principal haya ignorado a esta autora. Los mecanismos de usurpación, ocultación y deslegitimación del patriarcado son muchos, variados y asombrosamente eficaces, como se ha podido ver a lo largo del texto.
La autora que zanjará definitivamente la polémica ilustrada sobre las mujeres será Simone de Beauvoir en su imprescindible El segundo sexo: los hechos y los mitos (1949). Ella será además la bisagra intelectual entre el feminismo ilustrado (De Gougues, Mill, De la Barre, Wollstonecraft) y el neofeminismo de los años 70 (Kate Millet, Carole Pateman, Shulamith Firestone).
La ilustración, y en concreto la llamada revolución francesa, fueron pues, una enorme oportunidad perdida para las mujeres, ya que se les negó el derecho a ser ciudadanas, en definitiva, el derecho a ser personas.
Relación de citas:
[1] Cristina Sánchez, Genealogía de la vindicación en Feminismos. Debates teóricos contemporáneos, Alianza, Madrid, 2001.
[2] Alicia Puleo (ed.), La Ilustración olvidada. La polémica de los sexos en el siglo XVIII, Barcelona, Anthropos-Dirección General de la Mujer de la Comunidad de Madrid, 1993.
[3] Los salones aparecen ligados al movimiento de Las Preciosas, con el que tuvo relación Poulain de la Barre, y que fue ridiculizado por Molière en Les precieuses ridicules.
[4] Cristina Sánchez, Genealogía de la vindicación.
[5] Olympe de Gougues, Los derechos de la mujer y de la ciudadana, 1791
[6] Usamos aquí el concepto de cyborg de la autora norteamericana Donna Haraway. Ver: http://manifiestocyborg.blogspot.com/
[7] Del periódico Le Moniteur, 19 de noviembre de 1793
[8] Simone de Beauvoir, El segundo sexo, 1949. Editado en Cátedra, Madrid, 1999.
[9] Título original : «Émile ou de léducation», publicado en 1762.
[10] Título original: Traité de leducation des dames, pour la conduite de lesprit dans les sciences et dans les moeurs, publicado en 1674. Traducido por Ana Amorós en Cátedra-Instituto de la Mujer, Colección Feminismos, 1993.
[11] Jean Jaques Rousseau, Émile ou de léducation, 1762
[12] Título original : «De légalité des deux sexes. Discours physique et moral oò lon voit limportance de se défaire des prejués», publicado en 1673
[13] Celia Amorós y Ana de Miguel, Teoría feminista: de la Ilustración a la globalización, Vol. I, pág. 64, Minerva Ediciones, Madrid, 2005
[14] Geneviève Fraisse, Musa de la razón, Madrid, Cátedra, 1991
[15] Existe en la actualidad un amplio debate sobre si debe reconocerse a la prostitución como trabajo. Algunas feministas abogan por reconocer el estatus laboral a las mujeres prostituidas, mientras que otras inciden en su carácter de mera explotación para oponerse a su regularización como trabajo legal. Para más información ver, por ejemplo: http://www.redfeminista.org/prostitucion.asp
[16] La mujer es la gran protagonista de la novela del siglo XIX: La Regenta, Madamme Bovary, Anna Karenninna, Nanaestán protagonizadas por mujeres poseídas por pasiones inconvenientes y por tanto, abocadas a destinos trágicos.
[17] Condorcet, Cartas de un burgués de Newhaven a un ciudadano de Virginia, 1787
Nota:
Este artículo está basado en los apuntes de Teoría Feminista elaborados por Tere Maldonado para la III edición del Master de igualdad entre mujeres y hombres de la UPV/EHU. La mayoría de las citas provienen pues, de esos apuntes.
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Patriarkatua mundu osoan dago hedatuta. Hori dela eta feminismoak badu izaera internazionala baita internazionalista ere. Gure buruak askatzeko behar beharrezkoa da salatzea patriarkatuak gogor, bortizki eta sistematikoki deuseztatzen gaituela, bai indibidualki bai herri bezala. Premiazkoa da ulertzea zapalkuntza sexuala zapalkuntza politikoa dela. Premiazkoa da boterearen koraza blindatua gainetik kentzea, eta elkarbizitzarako eraikin berri baten estrukturak altxatu eta indartzea.
ainhoaterka
MOVIMIENTO ASOCIATIVO DE MUJERES

MOVIMIENTO ASOCIATIVO DE MUJERES EN LOS NUEVOS ESPACIOS DE LA POLÍTICATRANSCRIPCIÖN DE LA CONFERENCIA OFRECIDA POR
Ana Rubio Castro.
Universidad de Granada. Profesora titular de Teoría y Filosofía del Derecho.
Pionera de la Teoría Feminista del Derecho.
"Quiero compartir con vosotras las dudas y los análisis que a lo largo de estos años he venido realizando. No basta simplemente con leer o con razonar en la soledad. Sabemos lo importante que es poder compartir y expresar las ideas, dudas. El nivel de contacto del lenguaje oral es imprescindible. Interrogarnos y hacer un proceso mucho más interactivo. El objetivo es volcar la reflexión de muchísimos años: por qué tenemos las mujeres tantas dificultades no aparente o formalmente para tener derechos sino para que esos derechos realmente en nuestra vida encuentren las vías y las garantías para convertirlos en reales, y se conviertan así en motores que nos permitan exigir espacios, promoción, opciones, diferentes proyectos de vida que pudiéramos elegir con libertad.
El futuro se construye siempre desde el presente. Lo que vaya a ser es algo que ya estamos en este momento construyendo a través de nuestras decisiones y acciones políticas.
Existen antecedentes que no hemos salido desbloquear. Son obstáculos que yo llamo invisibles. Es urgente comprender por qué estamos aquí y sobre todo de qué forma.
La ciudadanía y la subjetividad son dos grandes conceptos que han sido piezas clave a lo largo de toda la historia del feminismo teórico, político y práctico durante tres siglos. Columna vertebral de todo un discurso que está articulado que tiene que estar respondiendo, criticando y contrarrestando un sistema que es muy complejo: el orden patriarcal. Un sistema basado en teorías pero también en muchas prácticas sociales que están neutralizando muchos objetivos políticos.
¿Quiénes son los que van a diseñar, fundamentar y legitimar la política? Siempre que se hace una gran transformación es indispensable el discurso, la ideología. Porque ese discurso es el que está construyendo y legitimando ese nuevo nosotros y nosotras.
La política con mayúsculas es estar diseñando los modos de vida individuales y sociales, presentes y futuros.
En su momento, la burguesía necesitó configurar el discurso de la igualdad porque es una clase que detenta el poder económico. Igualdad=Economía. Se inventa el discurso de la igualdad porque la igualdad es esencial para el desarrollo capitalista. Le permite legitimarse para poder entrar en unos nuevos espacios y contextos donde se necesitaba linaje y origen. Tienen que hablar de igualdad para eliminar el linaje, para poder acceder al desempeño de cargos públicos.
Nunca al poder económico le ha bastado con tener el poder económico, siempre ha necesitado del control de los espacios políticos porque la política formaliza las relaciones económicas.
Ese discurso de la burguesía encerraba una potencialidad que desde luego no era con la que nacía, pero que sí lo transformaba en un principio ideológico, político enormemente revolucionario.
Se hace la Declaración de los Derechos del Hombre y los Ciudadanos. Se reconocen solo como iguales los varones.
Las mujeres están haciendo una declaración en paralelo de la Mujer y de la Ciudadana, son muy conscientes de que están siendo excluidas, están articulando discursos políticos con un rigor y una seriedad que nosotras hoy podríamos suscribir al 100% porque estamos en cierto modo pidiendo lo mismo que ellas pedían en 1789. Las revolucionarias tenían claro lo que les estaban negando. Nosotras, con el espejismo de la igualdad creímos que bastaba con entrar dentro de la ciudadanía que era la puerta que nos abría el acceso a los derechos.

Cuando la burguesía define ese primer Nosotros, se da el primer momento de exclusión. ¿Quiénes son los sujetos con legitimidad para moverse dentro de la política, dentro del mundo económico, para diseñar el nuevo orden social? Ellos se preguntan: ¿Quiénes somos los iguales? No están diciendo: ¿quiénes somos los ciudadanos? Están excluyendo dos grandes ámbitos que son donde hoy tenemos los dos grandes retos de inclusión: Las mujeres y la naturaleza, hoy representadas en lo medioambiental. Esos actores pareciera que han roto con todos los vínculos de la vida, pareciera que nacen espontáneamente como setas, no de un vientre materno y pueden invisibilizar a las mujeres porque están invisibilizando todo el proceso de reproducción humana. Aparecen solo varones como si surgieran por generación espontánea. Ruptura del vínculo con la naturaleza, con la vida y con las mujeres. Deciden que pueden utilizar a la naturaleza para su propio provecho, sin límites. Hay un desgarro. Desligan la política de la vida en su sentido más amplio.
Y dicen: Ya estamos aquí los iguales, los varones.
El paso siguiente. La segunda gran ruptura. Construyen una estructura política donde poder desarrollarse y garantizar los derechos que se han reconocido. Hacen que el derecho y la política se encarguen de su garantía, de su protección; diseñan espacios de libertad para que esos individuos se desarrollen en toda su potencialidad.
Cuando crean el primer modelo de estado moderno, en 1793, ya los iguales no son todos los varones sino solo los ciudadanos. Otra gran exclusión. Obreros y pobres, eso sí, reconocidos como sujetos racionales. Por eso luego la clase obrera no necesita hacer una gran transformación porque le basta un proceso de asimilación. Rompen el concepto de ciudadanía y se asimilan. El eje central es ser un varón con autoridad. Son sujetos, y luchan por ser reconocidos como ciudadanos, con acceso a derechos políticos y civiles iguales. Sujeto racional e igual en autoridad.
Si nosotras no somos excluidas desde ahí, desde la ciudadanía, sino que somos excluidas un paso atrás, desde la subjetividad, ¿podemos asimilarnos como los obreros?
En el primer momento dejan la vida desgajada de la política. Cada varón se representa a sí mismo y a su orden familiar, a aquellos sujetos naturales, vivos, pero que no tienen voz, que no son reconocidos como sujetos, que no se pueden expresar por sí mismos, que no tienen autoridad (sirvientes, menores y mujeres).
Nosotras seguimos estando atrapadas, como los menores, por eso tenemos tantas dificultades para ser reconocidas. Hay sujetos que tienen la capacidad para ejercer la autoridad sobre otros, corregirlos, disciplinarlos y ajustarlos.
Las revolucionarias tenían claro lo que les estaban negando. Nosotras, con el espejismo de la igualdad creímos que bastaba con entrar dentro de la ciudadanía que era la puerta que nos abría el acceso a los derechos. El objetivo que nos marcamos fue quitar del código civil el estatuto de minoría de edad para ser reconocidas como sujetos con libertad para decidir, y lograr ganar a través del voto los derechos políticos. Pensamos que la igualdad sería así algo natural y espontáneo que iría calando en la sociedad sin ningún problema. Creímos ingenuamente que nosotras podíamos asimilarnos a la figura del varón padre de familia.
Nos habían ocultado reiteradamente cómo habíamos sido excluidas y en qué momento.
Hemos pagado muy caro el error de pensar que si nos juntamos con todos los grupos sociales que hablan de igualdad y de libertad, y de emancipación humana, pensando que nos incluyen, podremos por fin liberarnos.
Hemos luchado a lo largo de toda la historia, en todas las barricadas, en todos los frentes, en todos los contextos que os podáis imaginar. Lo que ocurre es que la historia nos silencia una y otra vez, y tapa y falsea. Y hace creer a las generaciones jóvenes que por primera vez están despertando, están empezando a ser conscientes de la desigualdad, de la discriminación y de las injusticias.
Siempre hemos partido de cero, y nos ha impedido hacer procesos más radicales.

En estos momentos una de las batallas políticas más trascendente y relevante, es la de la paridad. Exigir e imponer la paridad. Obligar a que nos reconozcan como sujetos de igual valor, y ser incluidas, no en la ciudadanía sino desde el origen y el fundamento del poder. Lo que hace la democracia paritaria es integrar la vida y el medio en la política. Con nosotras entra el otro diferente, todo lo que tiene que ver con la reproducción de la especie, con la vida, con la maternidad, La política habla de derechos y garantías de derechos pero no habla de necesidades. Inserta todo lo que fue desvinculado a la hora de hacer un diseño político complejo y profundo de su existencia de cara al futuro.
El feminismo integra todo lo que fue roto y desvinculado de la política, y redefine quiénes somos los sujetos iguales, y está resignificando el sentido de la ciudadanía y de la democracia.
Las cuotas son importantes, pero son solo instrumentos de ajustes de un sistema sin ponerlo en cuestión.
Necesitamos una formación en horizontal, no solo en vertical. Interacciones. Conexiones con otros planos. No implicarse en programas que parecen transformadores sin detenerse a analizar cuáles son sus conexiones con otros planos. Después del esfuerzo se produce un bucle y una reacción hacia atrás. Actuación concreta. Información para el diagnóstico para calibrar los efectos. Actuar en paralelo en muchos lugares a la vez. Hay que sumarle el contexto, proceso de construcción del contexto económico en este nuevo contexto mundial en el que tenemos que llevar a cabo el proceso de construcción de esa democracia radical paritaria que nos reconozca a las mujeres y a los hombres como sujetos y ciudadanos plenos y resignifique la política integrando todo lo que ha quedado desgajado y fuera de ella.
Tres siglos. Ya hemos esperado suficiente.
¿Qué está ocurriendo ahora? El estado nación está desintegrándose. Aparato institucional. Gran acuerdo que se realiza entre capital y trabajo donde el estado garantiza el mercado y las reglas de juego. Guerra mundial, las grandes potencias económicas se reparten el mundo. Grandes potencias militares. Esto deja de existir. Cambios tecnológicos que afectan a toda la estructura del mercado. Y cambian las relaciones de producción, las formas de trabajar, la estructura de la empresa, los modos de producción. Las empresas son transnacionales, se mueven en horizontal. Nuevos mercados y operadores económicos. Deslocalizado, desterritorializado, no tienen patria, se mueven a través de redes tecnológicas que no tienen detrás un contexto físico. Capital que fluctúa. Nuevo capitalismo, la mundialización de la economía exige y demanda nuevas formas, como en su momento le hizo la burguesía al antiguo régimen. Nuevos intereses. Nuevas instituciones. Nueva estructuración del poder que funciona en red, hacia espacios regionales o internacionales. Reestructuración de Naciones Unidas. Organización Mundial del Comercio. Lo que viene desajustado son las instituciones, los marcos político-jurídicos, que están produciendo extraordinarias modificaciones, son relevantes y trascendentes y paradójicamente se están haciendo en silencio. La ciudadanía no logra adquirir ni el conocimiento ni el acceso a esa información. Vaciado de las funciones del estado nación hacia un nivel superior. Pero las personas vivimos en una ciudad, un territorio y necesitamos instituciones cercanas a las que dirigirnos para pelear por nuestros derechos, igualdad y libertad; ¿quién nos los garantiza?
Se pelea por cotas de autogobierno, para tener espacio en las instancias regionales e internacionales. Los nuevos estatutos de autonomía: diseñan un miniestado en un territorio más concreto, y a su vez ese miniestado que va a ser la autonomía está desglosando hacia abajo con las administraciones locales que son el último escalón.
Donde están desplazando las decisiones económicas y políticas relevantes es a todos esos espacios (la ciudadanía debe jugar ahí), y los derechos sociales van a estar como reducto ubicados dentro de la administración local; van a ser gestoras, actuación esencialmente prestacional; no hablan tanto de derechos, hablan de prestaciones. Los derechos sociales estaban muy vinculados al trabajo, hoy el trabajo se ha convertido en un bien tan escaso y hay tantos grupos humanos tan importantes políticamente que no son trabajadores o no están ligados al trabajo (desempleados, jubilados,)

A las mujeres siempre se nos han dado las cosas cuando ya no tenían utilidad ni el mismo significado: Alma; Razón. La conexión cerebro-útero, según ellos, es un lastre, porque, dicen, si pensamos demasiado nos volvemos estériles. Afirman que la función propia de nuestro sexo es la reproducción y no el pensamiento.
Los aliados del poder son: La religión y la Ciencia.
Los estados nación, no las autonomías ni las otras instancias, siguen siendo uno de los grandes núcleos que implementa y vertebra lo que viene desde arriba, y cómo lo ajusta abajo. El estado se ha travestido, parecen sujetos privados, grupos privados, pero en realidad es estado disfrazado, para dar la apariencia de una cosa que no es. Desde ese disfraz que adopta de sociedad civil, de ONG, de mucho voluntariado, muchas organizaciones; esto le permite funcionar mejor, más ágil y sin control. Porque a los agentes sociales no se les pide explicaciones. Escapa a los instrumentos que teníamos de control. Se camufla para eludir responsabilidades. Discurso extraordinario de hacernos creer que el poder institucional y los estados son perversos, hay corrupción, mientras que la sociedad civil aparece como inocente, activa y estupenda. Nadie cuestiona su funcionamiento. ¿Quién hace política? Política institucional y nuevos contextos y sujetos que también están haciendo política, que parecen grupos de presión y dicen hablar en nombre del pueblo. Se legitima sin tener que legitimarse desde las urnas.
Nuevas relaciones de acción política y de decisión. Una informal y otra formal. Una institucional y otra donde están tomando protagonismo los grupos de expertos, de científicos,
Si ya teníamos las mujeres dificultades con el modelo tradicional que conocíamos bien, y sabíamos que teníamos que compatibilizar todo aquello que se invisibilizaba. Ahora, en estos nuevos planos donde todo está cambiando, es difícil adaptarse (amas de casa). Habilidades y actitudes que no tienen los varones. Interés personal, relaciones personales, capacidad para cambiar de valores. Nuevo liderazgo que está demandando la empresa. Hacer compatibles todos los planos, el de la vida, el del trabajo. Se trabaja en equipos humanos. Otra cosa es que se nos reconozca.
Leyes de conciliación.
¿Dónde tenemos que actuar?
Las decisiones no se toman en el Parlamento sino a golpe de presión desde la calle, desde las organizaciones y grupos, por eso tanta encuesta, para ir ajustando los consensos y decisiones políticas.
Mayoría silenciosa/Grupos de presión
Nos encontramos con mucho populismo, con mucho líder. El líder impone la ideología y marca el contenido del proyecto político.
Aplicación de contextos que nadie cuestiona, sin debate político real de teorías.
Las feministas dicen que hay que volver a resignificar la democracia, volver a repensar, a redefinir. Queremos todo porque queremos tener un proyecto vital sin dejar nada en el camino. Luego las opciones son individuales.
¿Y las mujeres cuando hacemos tejido asociativo, dónde estamos, en los grandes lobbies trasnacionales, en los regionales o en nuestros municipios, en organizaciones pequeñas? ¿En qué asociaciones estamos las mujeres y qué gestionamos? ¿Con qué y con quiénes estamos colaborando?
La administración local se va a convertir en la gestora de prestaciones sociales, con muy poco dinero; se habla de una administración eficaz y eficiente, pero con qué objetivos políticos. ¿Qué le proporcionan las organizaciones y los grupos? Se convierten en interlocutores próximos que le dan información y le garantizan su gobernabilidad. Las instituciones ¿qué organizaciones respaldan? ¿De dónde viene el dinero, quién dice este proyecto si este no, con este objetivo si con este no? Esto es hacer política.
¿En todos estos entramados cómo estamos las mujeres? ¿hay paridad?
El tiempo es una de las claves. ¿Quién concilia las tareas múltiples?
Debemos actuar, ahora o nunca. Si perdemos esta oportunidad política las próximas generaciones de mujeres sufrirán enormes retrocesos. Convertir la oportunidad en una enorme capacidad de transformación. Tenemos que exigir. Estamos en disponibilidad para exigir porque por primera vez la economía no puede funcionar sin nosotras. Quieren aumentar el nivel de producción y disminuir costes sociales. Quieren una mujer que trabaje en todos los sitios con muy poco coste. Sin capacidad y protagonismo de decisión. Somos un eje económico de aumento de la productividad y competitividad esencial, sin nosotras no se puede hacer el cambio que quieren llevar a cabo. Pues si no se puede hacer sin nosotras, desde luego no vamos a permitir que ellos decidan. Sería caer en una situación de explotación como nunca hemos conocido. Somos las más formadas y las más capacitadas. El feminismo nos da la solución, con todo su discurso complejo y global, el único discurso político que tiene la capacidad de ofertar análisis y respuestas más complejos y completas.
El objetivo del poder es renegociar el equilibrio entre trabajo y capital. Se trata de un reajuste. Ahí tenemos que dar la batalla. Exigir paridad absolutamente en todos los lugares, contextos y espacios. Es la prioridad. Ser reconocidas desde donde fuimos excluidas, para ser reconocidas como sujetos con autoridad, voz propia (nadie nos la tiene que usurpar), con racionalidad para tomar decisiones, y diseñar objetivos colectivos.
Es urgente diseñar espacios de libertad para que las mujeres podamos desarrollar toda nuestra potencialidad. "
Feminismo de la diferencia

Hola,! como comente el otro dia hay una artículo que me parece interesante para conocer que es el feminsimo de la diferencia.
Os pongo la dirección donde podeis encontrarlo y si teneis ganas y tiempo ( es un poco largo) lo comentamos. Un saludo. Vero
http://www.nodo50.org/mujeresred/victoria_sendon-feminismo_de_la_diferencia.html
¿Por qué somos tan tercas?
Somos empecinadas, impenitentes, obcecadas, sesudas, cabezotas, obstinadas. Somos incorregibles.
Somos tercas porque nos mantenemos en nuestras actitudes e ideas, aunque se salgan de la norma.
Somos tercas porque nos atrevemos a pensar, y actuamos en consecuencia.


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