DELICIAS DE TEORÍA FEMINISTA
masterkas 29-01-2007 GTM 1 @ 11:12 Tags: teoria feminista tere maldonado ermua mujer feminismo
Para esas masterkas que nos quedamos enganchadas y con sabor a poco en las clases de teoría feminista impartida por Tere Maldonado, trataré de sintetizar o destilar aquello que me parezca más relevante o interesante del actual curso sobre Aproximación a la teoría Feminista que se está impartiendo en la Casa de la Mujer de Ermua, dentro de la Escuela de Empoderamiento.
Antes de nada, quiero aclarar y hacer consciente de que si el propio curso tiene un sesgo específico en cuanto a la base de conocimiento de la que parte y el propio posicionamiento teórico y/o político de Tere, este sesgo incrementa al ser filtrado por mi persona.
Ser y hacer
El curso parte de la existencia de la discriminación o subordinación de las mujeres por los hombres. Y del hecho de que la teoría es fundamental puesto que no existe práctica que no se sustente en una teoría.
La teoría feminista es una teoría política y por tanto, no se puede abordar sin un posicionamiento político. Como decía Simone de Beauvoir No es posible tratar ningún problema humano sin tomar una actitud; la misma manera de plantear los problemas y las perspectivas adoptadas suponen una jerarquía de intereses; toda cualidad envuelve valores, no hay descripción pretendidamente objetiva que no se levante sobre un plano ético. En este sentido, la teoría feminista es particular en comparación con otras teorías puesto que afecta tanto a lo que hacemos, como a lo que somos. Y por tanto no se trata de estudiar mariposas o mitocondrias, sino que es una teoría muy vinculada a la práctica social.
Aquí entra el debate entre el binomio ser / hacer; ¿hacemos lo que somos o somos lo que hacemos? El hacer tiene que ver con conductas, actos y el ser con la identidad, subjetividad. Entonces, ¿qué es primero el ser o el hacer? Las mujeres y los hombres hacemos cosas diferentes, pero ¿somos diferentes?
Esta característica específica del feminismo de cuestionar tanto lo que hacemos como lo que somos, es lo que da lugar a que el feminismo se encuentre con mayores resistencias y defensas en comparación con otros movimientos, puesto que cuestiona nuestro propio ser.
Por otro lado la ética, la política y el derecho versan sobre lo que hacemos y no sobre lo que somos, puesto que no se pueden juzgar formas de ser. Pero las mujeres hacemos ciertas cosas porque responden a nuestra identidad como mujeres. Así como los hombres realizan ciertas cosas respondiendo a su identidad como hombres. En ambos casos, una identidad construida, claro. Pero entonces, ¿cómo se juzga al hombre que ha violado?, ¿debe de ir a un reformatorio, puesto que su ser no es normal o se le debe de castigar, puesto que ha hecho algo que no es normal?
Os recomiendo la lectura de este artículo de Teresa Maldonado donde argumenta sobre la tendencia social progresista a rebajar las penas basándose en alegaciones de enajenación mental transitoria, consumo de substanciascomo si patologizar la conducta de la gente fuera más humano que usar el castigo. Sin embargo, ella argumenta que con la patologización lo único que se consigue es librar de responsabilidad a la persona y desposeerlas de la dignidad que como seres humanos les corresponde, al considerarse que tales personas no son libres de actuar como lo hacen y que por lo tanto no pueden ser responsables, no se les puede pedir que respondan de sus actos (mientras que quien lleva a cabo tal consideración sí que actuaría como una persona adulta, libre y responsable). Llevándolo a un extremo se podría despenalizar casi cualquier cosa dado que todo el mundo tiene un motivo para realizar lo que hace. Por ejemplo, un hombre maltratador podría alegar haber nacido en una sociedad patriarcal, donde a los hombres se les ha hecho creer que son superiores a las mujeres, etc.
Dicotomías
Cambiando de tema. Hay una tendencia humana, que no occidental ni masculina, sino humana, a pensar en conceptos binarios. Estos conceptos binarios no son estancos (como por ejemplo estoy o no estoy embarazada) sino que más bien dan lugar a toda una gama de posibilidades (Ej. Entre estar alegre o triste se puede estar muy alegre, o un poquito triste, etc.). Además, tendemos a valorar estos conceptos atribuyendo a un polo mejores atributos que a otro. Así es mejor alto que bajo, alegre que triste, etc.
En estos conceptos binarios podemos encontrar las siguientes dicotomías encabalgadas:
Hombre/ Mujer : Pensamiento / Sentimiento : Razón / Pasión: Sustantivo / Adjetivo : Cultura / Naturaleza : Día / Nocheetc.
Estas dicotomías son asimétricas y son la base del androcentrismo. Esto es, cuando se habla de hombre se puede hablar de hombre como individuo o como humanidad, mientras que cuando se habla de mujer se habla de un tipo de ser humano. Lo mismo ocurre con el día, cuando se habla del día se puede hacer referencia a 24 horas, esto es pasó todo un día o a la parte de luz del día, distinguiéndolo de la noche, siendo la noche sólo parte del día. Así el numerador de cada binomio hace referencia a un todo y/ o a una parte del mismo, mientras que el denominador hace referencia a una de las posibles cualidades o formas de ser del numerador. Así, no es lo mismo ser lesbiana feminista que ser feminista lesbiana.
Ser y Deber ser
Por otro lado, diferenciando lo ontológico / epistemológico (lo que tiene que ver con lo que son las cosas, con la teoría del conocimiento, el SER, lo DESCRIPTIVO) de lo ético / político (reflexión sobre lo que DEBERÍA SER, lo VALORATIVO, NORMATIVO). Parece honesto, que primero habría que describir el mundo para después poder valorarlo. Esto es, primero fijarnos en lo ontológico y después en lo ético / político. Sin embargo, esto es más complicado de lo que parece.
Estaríamos de acuerdo que decir que una habitación mide tres metros cuadrados es una descripción, (lo que es) mientras que decir que una habitación es bonita es una valoración, (lo que debería ser). Sin embargo, decir que una habitación es grande, ¿es una valoración o es una descripción?. Generalmente, siempre que nos acercamos al estudio de un tema tenemos un juicio acerca del mismo y por lo tanto la descripción que hagamos del mismo estará condicionada.
Esta conexión de gallina y huevo entre el ser y el deber ser tiene grandes repercusiones en el funcionamiento del sistema patriarcal, el cuál nos ha hecho creer que si las cosas son así, es porque tienen que ser así.
Esto es, todo sistema de opresión intenta legitimar y justificar su actuación. Este hecho es especialmente visible en el sistema patriarcal que ha tratado un sin fin de veces presentar los acontecimientos históricos, contingentes, que de facto ocurren (pero que podrían no ocurrir), como si fueran necesarios, ineludibles. Así, explican algo que ocurre de hecho (ser), como que las mujeres cobremos un 30 % menos que los hombres, por ejemplo, como si fuera una cosa de derecho (deber ser). Así, lo saberes más sofisticados se alían con los saberes populares para justificar y fabricar explicaciones que legitiman el pasar del ser al deber ser.
A lo largo de la historia, las mujeres no eran ciudadanas (descripción, ser) porque no tenían alma (valoración, deber ser); no han podido estudiar (descripción, ser) porque no tenían inteligencia (valoración, deber ser); tenían que estar en casa y cuidar de la prole (descripción, ser) porque la naturaleza les había dotado para ello (valoración, deber ser).
Siendo esto así, gran parte de la militancia feminista ha consistido y consiste en desmontar este tipo de discursos y enfocar a la realidad desvelando la incongruencia de la misma. Alumbrar las incoherencias y hacer ver que aunque las cosas son así, de hecho (ser), no tienen porqué ser así (deber ser). Esta contrateoría va minando el poder patriarcal, que no se sustenta por sí mismo.
Espero que este pequeño bocau os haya servido para abrir apetito. On egin!

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Buena pagina chichas...
A darle duro al distema patriarcal mundial.
¡Saludos!