UNA HIBRIDACIÓN SIN GUIÓN
masterkas 10-12-2007 GTM 1 @ 11:47 Tags: feminismo conflicto_vasco paz>>>>>>>>>>>>>>>>>>> Respuesta en clave reflexiva al artículo titulado Sin Resignación, escrito por Idoia Romano, y por María Galindo como coautora, presentado en el Encuentro de Mujeres de Negro, celebrado en agosto de 2007, en Valencia.
^^una hibridación sin guión^^
algunos apuntes sobre como
no etiquetarnos
a partir de ideas tópicas
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^{SER FEMINISTA Y EUSKALDUN
>>NO SUPONE SER NACIONALISTA (NI ANTINACIONALISTA)
SIGNIFICA IMAGINAR UN IDEARIO COLECTIVO EN CONTINUA CONSTRUCCIÓN
>>NO ME OBLIGA A SACARLE BRILLO A LA TXAPELA DEL PATRIARCA
ME OTORGA EL PLACER DE MALDECIR A DIOS EN UNA LENGUA PREINDOEUROPEA
>>NO ME INCITA A PRACTICAR LA XENOFOBIA
ME ANIMA A ANALIZAR LA POLÍTICA EN SU ADVERSIDAD ESPACIO-TEMPORAL
>>NO QUIERE DECIR QUE TENGA VOCACIÓN DE HONGO AUTÓCTONO Y PETRIFICADO
QUIERE DECIR QUE SOY UNA DISIDENTE ACTIVA EN UN PUEBLO DE DISIDENTES
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Una vez sueltas las riendas del lenguaje poético, pensado en cierta medida, ¿por qué no?, como expansión comunicativa endogámica, me gustaría mantener un diálogo fructífero con Idoia Romano y con María Galindo, las autoras de Sin Resignación, y con aquellas que se animen a leer estas líneas y a difundir públicamente las aportaciones que consideren oportunas. Esto no es un combate de boxeo, no estamos en el cuadrilátero sino en un espacio de confianza, mi propuesta tiene como objetivo generar discurso feminista, y si cabe, activar los estímulos con el fin de complacernos las unas a las otras: ¿Existe acaso mejor táctica para combatir el aislamiento?
En primer lugar, comparto con las compañeras activistas de Mujeres de Negro y de Mujeres Creando la necesidad de articular un lenguaje capaz de decodificar la información que contienen las imágenes y las palabras con las que las feministas trabajamos mentalmente. La idea de patria, la idea de pueblo y de nación, qué significa ser vasca y feminista, o feminista abertzale, indígena feminista, feminista española, o feminista sin más… son ideas y conceptos cuya envergadura y significado debemos discutir, cuestionar y teorizar. Si de lo que se trata es de sacudirnos de encima conceptos y construcciones patriarcales como lo son la patria, el pueblo, el estado, entonces ¿por qué defender España? ¿No es acaso el estado español como construcción política otra entelequia patriarcal? ¿Acaso es la sociedad española una construcción feminista y por el contrario la sociedad vasca una construcción patriarcal?
Si el objetivo es articular un lenguaje propio, es decir, estructurado desde una lógica, una estética y una ética feministas, hace falta desencorsetarse ideológicamente, respirar hondo y perder la vergüenza, perder el norte, el sur y modificar el rumbo marcado por el status quo, por las doctrinas de las corrientes mayoritarias (oficiales y estatalistas). Me explico, hay que ser muy valiente para hablar de política feminista en general en un estado hetero-patriarcal a la más vieja usanza como lo es el estado español (donde todavía hoy se niegan los crímenes cometidos en nombre de la dictadura franquista, durante la guerra civil española). Y hay que ser muy valiente para hablar sobre política vasca en general, y sobre política feminista vasca, en particular, porque el horno no está para bollos, y la disidencia se paga caro: si nos descuidamos, y aunque muchas estemos lejos de legitimar con nuestras opiniones y acciones la violencia ejercida por ETA, corremos el riesgo de ser condenadas por apología al terrorismo, sólo porque nos hemos comprometido con el derecho que tienen todos los pueblos del mundo a la libre expresión, a su autodeterminación, y denunciamos públicamente el terrorismo de estado.
Nuestra libertad está en juego, luego debemos ser muy inteligentes para no caer en las trampas gramaticales que nos tiende el enemigo real y simbólico, porque desgraciadamente, caemos una y otra vez, y repetimos sin criterio ideas tópicas cuya difusión no contribuye precisamente a tender puentes, sino a bombardearlos. En opinión de las compañeras activistas de Plazandreok, es un error de bulto identificar nacionalismo vasco con terrorismo de ETA. ¿Condición de pacifista es ser antinacionalista? ¿Qué significa ser antinacionalista?
Doy por hecho que las feministas de aquí y de allí tenemos suficiente madurez política y somos capaces de defender nuestros argumentos a partir de guiones escritos por nuestro puño y letra, y que como ingenieras del presente y del futuro, estamos dispuestas a dinamitar los cimientos de la casa del padre, sin sentir pena ni culpa y sin pedir permiso al amo de la fortaleza. Y quisiera dar por hecho también que ninguna feminista que se defina como antinacionalista (o como le de la gana) va a poner en cuestión la pertenencia a este núcleo de confianza que es el feminismo de quienes se reconocen y se auto-definen como feministas de origen vasco, saharaui, catalán, palestino, gallego, chechenio o mapuche. El nomadismo universalista es una práctica muy saludable, y por supuesto, hay que exigir la desaparición de las fronteras (libertad de movimiento, todos los recursos y papeles para todas) porque todas somos ciudadanas del mundo por derecho. Pero no nos equivoquemos, la permanencia y el sentimiento de pertenencia a un territorio físico o cultural no son contrarios a la idea de universalismo, ni a la idea de internacionalismo, simplemente se trata de otra manera de situarse, de querer ser y estar en el mundo:
^Soy euskaldun por elección propia, el castellano es mi lengua materna. Soy el resultado, el producto híbrido de dos culturas (la andalusí y la vasca), distanciadas la una de la otra más de 1.000km. Sin embargo, me teletransporto trasgrediendo los límites impuestos y soy capaz de encontrar mi norte de la misma manera que encuentro mi sur. Soy lesbiana, soy feminista, soy activista política y poética.
Soy y no soy.
No pertenezco a ninguna patria. No me auto-justifico en este párrafo, ni este párrafo me auto-justifica. Me expreso y me expongo. No quiero que nadie me clasifique sin indagar antes en la composición de mis líneas de acción y de actuación. Cualquier etiqueta elegida es una provocación, un juego de corta y pega, una máscara de carnaval. En este mundo absurdo y violento hecho a la medida de hombres absurdos y violentos, las etiquetas pueden funcionar como herramientas útiles contra la asimilación sistemática. Yo entiendo las etiquetas no como corazas identitarias, sino como mecanismos performativos de resistencia. Pero, en realidad, esas identificaciones o clasificaciones más o menos cerradas, más o menos intensas, débiles o abiertas, rompen como las olas en la orilla del océano mar donde nace nuestro deseo de libertad y de bienestar, pero no tocan fondo. A diferencia de dichas clasificaciones, las vivencias variables y las variables vivenciales si son elementos clave que verifican nuestra experiencia, que materializan la personalidad idiosincrásica incitándonos, empujándonos a nadar y a sumergirnos, a tocar el fondo corporal de esa criatura sensible que busca la libertad y el bienestar.
Lo mínimo que debemos exigirnos las unas a las otras es un margen de confianza. Cada una desde su experiencia vital tiene derecho a evolucionar, a perderse y a volver a encontrarse. Ocurre que a veces, al realizar determinadas exposiciones y comentarios arbitrarios, en lugar de hacernos entender, lo que hacemos es juzgar a la otra sin ni siquiera re-conocerla. Y si os soy sincera, cuando he leído y analizado el artículo presentado por Idoia Romano y María Galindo, las primeras palabras que me han venido a la cabeza han sido éstas: No nos conocen y tampoco se han preocupado de indagar y llegar así a conocernos. Y no será porque no publicamos en la red lo que escribimos. Nos juzgan sin saber qué pensamos, cómo actuamos, en qué colectivos estamos organizadas, cuáles han sido nuestros recorridos en los últimos años,… Porque hemos vivido años intensos, difíciles, y quienes se han atrevido a desobedecer han sufrido una represión exacerbada por parte de un gobierno de extrema derecha abanderado por un nacionalismo español antidemocrático. Si de lo que se trata es de parar la maquinaria de un sistema hetero-patriarcal opresor, adelante, podemos hacerlo juntas, pero dejando claro de dónde parte cada una, cuánto arriesga, dónde se sitúa y con qué o con quiénes se identifica políticamente.
Como feminista vasca o híbrido cultural, me atrevo a decir que no soy cómplice de ningún simulacro sino el producto de una serie de vivencias variables y variables vivenciales que me han incitado a ser lo que soy. Las compañeras de Plazandreok (Plataforma política de feministas organizadas) desarrollamos nuestro activismo político en Euskal Herria y apoyamos la iniciativa Ahotsak, esta posición política no nos condena al ostracismo ni al enmudecimiento. Plazandreok existe, habla con voz propia y está en Ahotsak. Personalmente, considero que Ahotsak es una habitación propia y un espacio común, más real, confortable e ilusionante que cualquier patria. Ahotsak debe existir porque es nuestra esperanza. Desde Ahotsak defendemos el diálogo y la negociación. Si algo nos caracteriza a las feministas en la teoría y en la práctica es que no queremos vencer, queremos convencer, y desde luego lo hemos hecho, lo hacemos y lo seguiremos haciendo por medio del diálogo y de la negociación.
El movimiento feminista no está en crisis ni en Euskal Herria ni en el resto del universo cultural de esta hermosa península que no voy a llamar España porque me gusta más pensar en comunidades autónomas que comparten mucho más que un territorio. No me siento parte de una comunidad separada. Los privilegios nunca son innatos, es el sistema patriarcal el que establece las jerarquías y alimenta las relaciones de poder. Una de las cualidades que admiro de la gente euskaldun es su insumisión radical a las órdenes y a las imposiciones. Tal vez esta actitud se deba al trabajo educativo que se desarrolla en las ikastolas y en los euskaltegis, en las universidades, en las casas de cultura y en las calles de nuestros pueblos y ciudades. Tierra de rebeldes. En fin, que es preferible estudiar en la escuela pública vasca que estudiar en un colegio de monjas opusianas herederas del dogma de la sección femenina franquista.
Hace ya bastante tiempo que nuestro ideólogo y poeta Joseba Sarrionandia catalogó las banderas como trapos de cocina. Hil da jainkoa. Ni dios ni amo. Fue la activista y escritora Amaia Lasa la primera que maldijo en euskera al dios padre divino: Jaungoiko guztiak ukatzen dituen emakume bat naiz. Atzo, zeruko jaungoikoa ukatzen nuen, gero infernukoa, eta gaur, lurreko jaungoikoa ukatzen dut. Soy una mujer que maldice a todos los dioses. Primero, maldije al dios del cielo, luego al del infierno, y hoy, maldigo al dios de la tierra. Amaia Lasa sintió la necesidad de inventar un nuevo código, un lenguaje propio. Ella fue la primera escritora que trajo a la mujer feminista a las letras vascas. ¿Por qué no se la reconoce universalmente como la primera poeta feminista vasca? Lenguajes y voces propias.
No seremos traidoras mientras no nos traicionemos a nosotras mismas. En la medida en que nos atrevamos a enterrar los manuales del lenguaje oficial, es decir, de la ideología y el pensamiento hetero-patriarcal imperante, y generemos discursos que materialicen cada una de nuestras verdades, seremos más libres y estaremos más cerca la una de la otra.
Un abrazo empoderado
Iruñea, Noviembre de 2007
Ainhoa Güemes Moreno
Poeta, Periodista y Agente de Igualdad;
activista en la Plataforma Política Plazandreok
^^^En las siguientes direcciones encontrareis varios artículos que completan el texto y pueden enriquecer el debate:
http://ainhoaguemes.nireblog.com/
http://www.mujeresenred.net/news/article.php3?id_article=932
http://www.mujeresenred.net/article.php3?id_article=1035
http://plazandreok.blogspot.com/2006/03/reflexiones-feministas-sobre-la-paz.html
http://plazandreok.blogspot.com/2006/06/mugimendu-feministaren-bilkura.html
http://plazandreok.blogspot.com/2006_07_01_archive.html

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